Inventar historias era una de las actividades más divertidas que hacía con mis hijos cuando eran pequeños. Recuerdo que solíamos jugar en los trayectos andando de casa a la piscina. Ese tiempo era especial para nosotros y lo empleábamos en diversos juegos creativos, a veces de palabras y otras, de acción.

Para jugar a “contar historias” podíamos partir de una frase muy simple sobre algo que observábamos o nos la inventábamos, sin más. Luego, cada uno íbamos añadiendo acción y detalles a nuestro relato. La niña se cayó. La niña rubia se cayó en el parque. La niña rubia que estaba subida en el columpio se cayó en el parque al intentar volar. La niña rubia con vestido azul que estaba subida en el columpio se cayó en el parque al intentar volar a las estrellas … Dependiendo de la edad, podía ser más corto y sencillo o largo y complejo.

Por supuesto, es una actividad divertida para cualquier momento, en el trayecto hasta el cole, en un viaje largo, en casa, paseando por el monte o la playa, en la sala de espera del/de la pediatra … y adaptable a cualquier edad y número de personas.

Más tarde, podemos intentar recordar nuestro relato lo más fielmente posible y escribirlo e ilustrarlo y crear nuestra propia colección de cuentos. Este juego desarrolla la observación, la imaginación y la memoria a la vez que amplía el vocabulario, además de crear lazos especiales entre quienes participan.

¡Y cualquier historia puede servir de base a una saga inventada en familia! ☺

¿Has jugado a inventar historias con tus peques y mayores? Es muy fácil, ¿te animas? ¿Nos las cuentas?

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