Esta receta es muy sencilla y en casa nos gusta mucho. Además, se pueden aprovechar todos los ingredientes y, si hacemos en cantidad, podemos congelar caldo para otras ocasiones. Así nos haremos una sopita cuando nos apetezca 🙂

Se ponen en una olla muy grande un cuarto trasero de pollo por persona y las verduras que se deseen. En nuestro caso: zanahoria, cebolla, puerro y perejil. Se llena de agua la cacerola y se pone a calentar. Cuando hierve, se añade sal, se espuma, si es preciso, y se pone a una temperatura más suave para dejar cocer a fuego lento durante un buen rato, hasta que el pollo y las verduras se puedan pinchar bien con un tenedor. Si tienes cocina vitrocerámica, puedes apagarla antes y se deja sobre el fuego para que siga cociendo y así aprovechamos el calor residual.

Hace muchos años compraba carcasas para hacer la sopa, pero con el tiempo descubrí que no me salía a cuenta y que los cuartos traseros del pollo quedan deliciosos. Además, el día que cocinamos esta receta ya tenemos parte del primer y segundo plato. Para ello, pasamos parte del caldo caliente a otra olla más pequeña, lo ponemos a hervir, lo salamos, le echamos la pasta y tenemos una sopa muy rápida. El pollo lo acompañamos con un poco de arroz blanco, una patata cocida o una ensalada.

Y con las verduras cocidas, ¿qué hacemos? Triturarlas en la batidora con parte del caldo restante para preparar una crema de verduras deliciosa para la cena.

Si aún sobra caldo lo podemos congelar en cubitos para darle un toque especial a otros platos o en recipientes del tamaño adecuado para preparar consomés o más sopa.

¿Cómo hacéis en vuestra familia el caldo para la sopa? ¿Os animáis a probar nuestra receta?

 
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