Me gustaría hablar de lo importante (¡y fácil!) que es apoyar a otra gente en sus ideas y proyectos, y con apoyar me refiero a no empeñarse en disuadirlos, al menos. Se basa en el sencillo y clásico, pero muchas veces olvidado: “Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti”.

En mi experiencia, mis padres me han apoyado toda la vida en mis decisiones, dejándome que me equivocase y estando ahí cuando me caía, ya fuese con los estudios, con las relaciones de pareja o amistades, como con la idea de emprender y montar un negocio (algo que de por sí no es nada sencillo, y menos si hay gente que te intenta meter miedos, algo que sueles llevar tú misma “de serie”.) Esto que comento parece básico y obvio, pero no todo el mundo actúa de esta manera y, por eso, estoy orgullosa de mis padres, intento predicar con el ejemplo y me encantaría que desde ahora vosotros también tuvieseis esto en cuenta si no lo teníais ya 🙂 Pensad que una palabra vuestra puede dañar un poco la ilusión de otra persona, una persona a la que le importáis, que tiene en cuenta vuestras opiniones, quizás algo insegura, quizás en un momento delicado.

En mi profesión, diseñadora gráfica, las ideas son lo más importante, es lo más valorado, lo que realmente cuesta dinero, aunque no todo el mundo se da cuenta de que es esto lo importante y sólo vean el resultado final. En el proceso de trabajo, cuando hacemos por ejemplo una “lluvia de ideas”, evidentemente no se pueden apoyar todas al 100% como idea final, pero algo que es muy importante en este proceso creativo es no ridiculizar ninguna y apuntarlas todas, porque de la idea más disparatada puede surgir la base de la idea genial y final.

Cuando somos pequeños, todos somos imaginativos y creativos, pero en algún momento quizás alguien nos dice que dejemos de “hacer el tonto” cuando saltamos de un sofá a otro evitando la lava en el suelo o “vaya disparate”, cuando decimos que queremos ser actores en vez de ingenieros… Y en ese momento empezamos a tener miedos, empezamos a aplicarnos «debes» y «tienes que», empezamos a creer que lo correcto es ser “serio y responsable” entendiendo estas palabras de una forma incorrecta, como aburrido, sin gracia, monótono, creíble y aceptado por una sociedad mentalmente enferma.

No sólo es o debe ser creativo el “de profesión” artística. Existe y debería existir la creatividad en todas las profesiones. Un profesor puede hacer con ella que los alumnos se enamoren de su asignatura. ¿A quién no le ha pasado que gracias al profesor le encante la asignatura, saque buenas notas y se empape de verdad, y no sólo para aprobar? En un científico es súper importante. La inventiva e imaginación hacen que una idea, que no había probado antes otro, pueda dar una nueva solución al problema y así, en todas las profesiones.

¿A cuántos genios se les ha tomado por locos, por tontos, por vagos… y les han intentado disuadir de sus sueños sus padres, profesores u otras personas, pero finalmente han sido los mejores en los suyo? Hay miles de ejemplos: el profesor de Albert Einstein escribió: “Este chico no llegará nunca a ningún sitio”; Charles Darwin, según sus maestros, era “un chico que se encuentra por debajo de los estándares comunes de la inteligencia. Es una desgracia para su familia” y su padre opinaba igua; Giuseppe Verdi, no fue admitido en la Escuela Superior de Música de Milán y Miguel de Unamuno suspendió la asignatura de literatura.

Para acabar mi reflexión, os dejo esta frase de la autora de “El camino del artista” : “La creatividad nunca ha sido sensata. ¿Por qué habría de serlo? ¿Por qué tú deberías ser sensato? A lo largo del tiempo, lo que un artista necesita es entusiasmo, no disciplina.” Julia Cameron.

¡Que tengáis un buen día! 😉
Marta Rodríguez

 

2 thoughts on “Mi creatividad no necesita que la pises, ¡gracias!, por Marta Rguez Pía

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