Ésta es la traducción de un artículo, originalmente en gallego, de nuestra colaboradora Eliana B. Collazo sobre la esperanza y la fuerza que tenemos las personas para sobreponernos al paro y al desperdicio del talento.

Al colector de la basura va a parar aquello que ya no sirve, aquello a lo que la sociedad de consumo, en la que vivimos, encontró sustituto. Se lleva mucho hablar de la necesidad de reutilizar y hacer un buen uso y no abuso de los bienes de consumo … pero, ¿qué pasa cuando lo que se tira, lo que se desperdicia es talento? ¿Vivimos en un mundo tan opulento que se puede permitir rechazar, infrautilizar y menospreciar la valía profesional y personal de tantas y tantas personas? Personas que vieron mermada su confianza y calidad de vida, personas que se vieron abocadas a aceptar trabajos que, ya no sólo estaban muy por debajo de sus capacidades sino con unos derechos laborales reducidos, personas en las que el sistema invirtió dinero y ahora echa de él (bien porque emigraron, bien porque viven en una precariedad límite) ¡¡¡Pues sí que andamos sobrados!!!

Dicen que la crisis llega a su fin. Nos lo vamos a creer. Se echaron cuentas de cuánto costaba rescatar a los bancos: ¿alguien se paró a echar cuentas de lo que va a costar recuperar el capital humano desperdiciado, denigrado, vilipendiado … durante estos años? ¿Qué sociedad “moderna” es capaz de semejante atentado?

El panorama es desolador, en algunos casos con consecuencias dramáticas y, aún así, hay lugar para la esperanza. Esperanza que procede, precisamente, de las personas; de las redes tejidas desde el respeto y el compromiso, del apoyo y el compartir. Somos valiosos/as y tenemos mucho que aportar, primero a nosotras mismas/os, después a nuestro entorno más inmediato y a la sociedad en general. ¿Lo dudamos? Saquémonos las legañas y comencemos. Puede que no cambiemos el mundo, puede que nos llevemos más de uno y de cien leñazos, pero si al mirar encontramos una mano tendida tendremos una razón para salir del colector y demostrar de lo que somos capaces. ¿Ponemos en valor nuestros talentos? ¿Los compartimos? El mundo se lo merece. Cuanto menos, así lo creemos quienes conformamos Enreddos, una red de apoyo colaborativa para la búsqueda de oportunidades laborales.

Enreddos está formado por Eliana B. Collazo, Virginia Díaz Llamas, Ana Lorenzo Rivas, María José Dopazo y Ana González Somoza.

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