Hace poco que ha sido la festividad de Reyes, y, seguro que si tenemos niños pequeños que aún creen, en algún momento nos hemos preguntado qué edad sería mejor para decirles la verdad

¿A QUE EDAD SE DEBE DECIR A LOS NIÑOS LA VERDAD SOBRE LOS REYES MAGOS?

Como padres, ese es un tema que nos preocupa desde que nuestros hijos empiezan a ser mayorcitos. Cuando crecen un poco nos empezamos a preguntar CUÁNDO será el momento de decírselo, y sobre todo CÓMO les afectará psíquicamente.
Pensamos que ojalá no tuviésemos que hacerlo, e incluso si no hubiese sido mejor decirles la verdad desde pequeños y así que no pasasen ese mal trago.
El hecho de tener que decírselo también nos hace pensar que igual los decepcionamos y no confían ya en nosotros por haberles “mentido”, o que eso puede ser un “trauma” para ellos.

PERO ¿SERÍA MEJOR DECIRLES LA VERDAD DESDE PEQUEÑOS?
Pensad un momento en vuestra infancia: ¿Cambiaríais la ilusión que teníais por los reyes Magos y os hubiese gustado saberlo desde el principio? Seguro que la gran mayoría dirá que no. Ver la cabalgata, los nervios de los días anteriores a su llegada, escribirles la carta, dejarles un tentempié a los Reyes, el hecho de que vayan a visitar nuestra casa no se sabe bien a qué hora por la noche y muchas otras cosas, son emociones que quedan grabadas en nuestra mente y no se olvidan.
Seguro que si pensáis en vuestra infancia recordáis esos momentos con intensidad.
Tengamos en cuenta que, en los niños, una parte importante de su infancia se basa en los mundos de la fantasía . Es importante potenciar e inculcar esto en ellos.
Contarles cuentos o jugar imaginándose cosas forman parte también de esta mezcla de realidad y fantasía que ellos, a veces, necesitan frente a un mundo que aún no entienden muy bien.
Fomentar la ilusión e imaginación en los niños es bueno, ya que esto sirve para potenciar su creatividad y también su capacidad de pensamiento (poder usar alternativas no lógicas para encontrar soluciones)

Por lo tanto, es bueno seguir la tradición por varias cosas, sobre todo, porque la mayoría de los niños la siguen, y dejarlos sin ella sería privarlos de una parte importante de su infancia que comparten con el resto de los niños. La cabalgata, echar la carta, Papa Noel, son acontecimientos que a ellos los animan y emocionan en estas fiestas, y eso también repercute positivamente en nosotros. Vivimos esos sentimientos otra vez a través de ellos.

¿A QUE EDAD DEBEMOS DECIRLES LA VERDAD?

La franja de edad en que los niños suelen saber la verdad está entre los 8 y 11 años.
Algunos, los más precoces ya lo saben antes, con 7 años, y otros llegan a los 11 y aún siguen creyendo.
La edad a la que lo sepan dependerá de varias cosas: muchas veces de lo que oyen del grupo de iguales, otras muchas del grado de madurez del niño, y en otras ocasiones de cómo los padres escondan los regalos o los presentan.
Cuando llegue la hora de que el niño pregunte, NO SIEMPRE es momento de decirle la verdad.
A veces los niños preguntan pero QUIEREN SEGUIR CREYENDO. Preguntadles » por qué os preguntan eso», y «qué creen ellos». Algunas veces los niños aún no están preparados para saber la verdad. Quieren seguir creyendo aunque tengan sospechas. En estos momentos quieren seguir manteniendo la ilusión. Puede aún su parte más emocional. Será nuestra pericia en estos momentos la que determine qué estado emocional tiene el niño y si es la hora de revelárselo o no
Otras veces preguntan Y ESTÁN PREPARADOS PARA SABER LA VERDAD, contestan que creen que no existen y notamos en ellos necesidad  de saber la verdad. Esperan que les confirmemos lo que ya saben o de lo que ya no tienen dudas prácticamente.

Si el niño ya tiene una edad suficiente en la que todos o casi todos sus compañeros de clase lo saben y él es uno de los pocos que no, sí será buen momento para que nosotros nos planteemos decírselo, pensando en CÓMO vamos a hacerlo.

¿COMO PUEDEN REACCIONAR LOS NIÑOS?

Los niños pueden reaccionar de manera muy diferentes:
Hay el grupo de niños que ya lo saben por los de su grupo de edad o hermanos mayores, pero no dicen nada hasta que nosotros se lo digamos, por lo que no les sorprende e incluso algunos están esperando la confirmación.
Otros por el contrario, pueden reaccionar con tristeza, enfado o desilusión
Otros con alegría, sabiendo que ellos ahora deben guardar el secreto para sus hermanos pequeños y ejercer de “ayudantes”.
Sea como sea la forma  como reaccionen NOS HARÁN MUCHAS PREGUNTAS que deberemos responderles en ese momento: cómo guardábamos los juguetes, cómo hacíamos para dejarlos, quienes son los Reyes de la cabalgata entonces, y un montón de cosas más.
Lo importante es transmitirles la idea de que la Navidad sigue siendo mágica aunque no existan los Reyes y que la ilusión de estas fechas sigue siendo la misma. Nosotros guardamos como padres esa herencia de los Reyes Magos, así que seguimos manteniéndola también, y haciendo las cosas de manera similar o parecida

Podemos pensar que los niños van a perder CONFIANZA en nosotros o les puede suponer cierto trauma, pero no hay ningún estudio psicológico que haya demostrado nada de eso, así que nuestra preocupación en ese sentido no debe ser excesiva.

¿QUÉ EPOCA ES EL MEJOR MOMENTO PARA DECIRLES LA VERDAD?

Mejor que no sea en navidades, ni cerca de la época navideña.
Eso les da tiempo a asimilarlo, lo tengan ya más o menos claro.
Podemos buscar un momento adecuado durante el resto del año introduciendo el tema a través de otra conversación, bien sea recordando algo de las navidades pasadas, algo relacionado con alguna actividad navideña o hablando de otras tradiciones religiosas o populares .
Sea cual sea el tema y el momento, debemos buscar un espacio tranquilo y en el que tengamos suficiente tiempo para explicarle y contestarle lo que nos quiera preguntar

¿COMO PODEMOS EXPLICÁRSELO?

Dependerá de las creencias religiosas y culturales de la familia.
Si formamos parte de una familia religiosa, podemos hablarle de Jesús y apoyarnos en algún libro para niños en el que se narre la historia de los Reyes y como se sigue esa historia a través del tiempo.
Si no pertenecemos a una familia religiosa, se lo podemos explicar como que es parte de un juego de la tradición.
Podemos contarle PARA QUÉ SIRVE ESTA TRADICIÓN, que se transmite de padres a hijos «para mantener la ilusión y generosidad»
Si nuestro hijo nos dice que le hemos mentido, podemos explicarle que no es una mentira, sino un SECRETO que pasa de padres a hijos, para mantener la tradición
También podemos decírselo con una carta escrita. Hay muchas en Internet. Podéis buscar y encontraréis varias, de las que podéis elegir una ya hecha o hacer vosotros una más personalizada
Sea cual sea la forma, lo importante es responder a sus preguntas reforzándole la idea de que es un LEGADO que pasa de padres a hijos, Y ESTANDO ATENTOS A SUS REACCIONES Y PREGUNTAS.

De nosotros depende SEGUIR MANTENIENDO las siguientes navidades la misma o parecida ilusión.

Pensad que la ilusión es importante siempre, y que ese es un buen aprendizaje que dejar a nuestros hijos y debería poder llegar a formar parte de nuestra vida, aunque la vida vaya siendo diferente

Como diría Albert Eintein.
“La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente”.

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